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Máximo Avilés Blonda

Obras y Opiniones.

El autor. | Obras y Opiniones.

*Algunas obras de este celebre escritor:
 
- Voz
- Elegía por la muerte de un ave
- El insecto
- Centro del mundo
- Junio 1965
 
*Opiniones de Mateo Morrison, del Listin Diario.
*Panoramica de la poesia actual de la Republica Dominicana (fragmento).

 

                                       VOZ

 

Si tú, dulce garganta,

construyes un pájaro en el viento,

y nacen letras hechas

de mármol, de cabellos o azucenas,

si tiembla en ese aire

la fina y leve forma

de ese pájaro, dime garganta, ¿Dónde

ha nacido esa música que arrojas

tibia y sonora como una luna blanca?

Dime garganta, ¿Dónde

comienza ese metal?

 

                     ELEGíA POR LA MUERTE DE UN AVE

 

¿Qué enlutada substancia, qué polvo

cubrió al mundo cuando cesó tu canto tembloroso?

¡Oh, mensajero fiel de otras auroras!

¡Oh, ángel perseguido por la música!

Silbador de la estrella.

Prisionero.

Cantador de la libertad que no tenías

que comenzaba al borde de tu reja

y nunca terminaba.

 

¡Tan pequeño es el mundo sin tu canto!

¡Tan lejano el amor sin el roce de tu ala!

¡Tan húmedo el alpiste sin tu pico!

¡Tan terrible el vacío que dejaste

que apenas cabe en él una palabra!

 

 

Tú debiste morir en una rama verde

o cantando en el hombro de una estatua.

No debiste morir en este instante,

puro cantor de ríos,

que escapaste del plomo y de la flecha

y quedaste entre rejas,

prisionero

para mirar con tus vivaces ojos

la música de un mundo que no sueña.

 

No debiste morir en este espacio,

en donde estamos muertos.

Solos.

 

 

                     EL INSECTO

 

El insecto tiembla en la caja del coleccionista.

Ayer salió del arca. Estuvo escondido en una hendidura

de madera.

Vagó sensual y libre después de la Gran Lluvia

paseando su pequeño sexo por el mundo húmedo.

 

 

¡Que nadie haga un movimiento!

¡Que nadie haga un gesto

para que no se espante el insecto.

para que no se quiebren sus alas,

para que su fino polvo no ruede por el suelo,

para que su miríadas de ojos no se cierren de miedo!

 

Los anillos se mueven. El pequeño torax se levanta

un poco

Dos alitas pequeñas que se juntan.

Miles de años costó esta maravilla

y se nos va de pronto de las manos.

 

                    CENTRO DEL MUNDO

                    (2 fragmentos)

 

                 A Luis Eduardo Escobal

                               I

Centro del mundo, esta isla.

De ella salieron los valientes conquistadores

de ancho tórax, de negra barba, de nervudos brazos,

la tizona al aire al grito de la cruz,

para incendiar naves y someter imperios.

 

Y también los Cronistas,

los que habían de adivinar la Historia de los Pueblos

escrita en dura piedra con raros caracteres.

Y hubo Audiencias y Enseñanza y Leyes y Mercedes

sobre la tierra negra del centro de la isla,

y nadie quiso la tierra seca del sur plagada de lagartos,

y el norte y el oeste fueron abandonados por el comercio ilegal

y se fundaron nuevas ciudades,

se talaron bosques,

y después se marcharon furtivamente aquellos hombres

para buscar oro o plata en otra parte,

tal vez la juventud no poseída,

porque el pescado no era riqueza duradera.

Yo vi los anchos Conquistadores sonreír satisfechos

plantando su oriflama sobre piedras sagradas,

al aire sus penachos coloridos,

la loriga caliente por el Sol de las razas,

brillante la armadura en tanto deslumbrar.

 

Y los viejos Cronistas escribieron historias

que luego propagaron por los pueblos de Dios,

historias de espadas y de flechas,

de raros sacrificios,

de emboscadas en rincones

donde asechan la sierpe y su veneno.

 

Historias donde valen las frases y aquel que las pronuncia:

La fundación de las ciudades que aún con los años permanecen

pequeñas

por el abandono sufrido a lo largo de siglos,

por la continua agitación de uno que viene y otro que se va

en el contorno agitado de estos pueblos

que parecen dejados de la mano de Dios

 

Y los penachos de los Conquistadores cubrieron la

tierra partiendo de esta isla.

                 II

Este promontorio,

este escupitajo de un dios pétreo

(no es Inglaterra brumosa con sus islas,

ni una Australia perdida entre canguros),

isla del centro es para saltar al centro mismo de la tierra

firme en su brillar de selvas y de ríos,

a la conquista del Sol y de sus Monumentos,

para plantar la oriflama sobre los escombros de Reinos y de

Imperios,

para hallar la estrecha faja que separa la grandeza de los mares.

 

Isla del centro es. Espacio necesario para el brinco.

Ambicionando gloria partieron desde aquí

los fijosdalgo, los sin fortuna,

los que no tuvieron nombre hasta después del salto.

Partieron desde aquí huyendo al mayorazgo

que no se intercambiaba por lentejas.

Y los penachos cubrieron la tierra a nombre de un Imperio,

y el Sol de las razas no se puso nunca en estas tierras.

 

                      JUNIO 1965

 

Este junio volvieron las mariposas a pesar de la guerra.

Dejaron su polvillo coloreado en las calles con sangre.

Jugaron con los niños angustiados antes del día de San Juan,

y se marcharon luego con ruido de muerte y de metralla.

 

Este junio de estruendo los árboles crecieron más aprisa.

Las cigarras cantaron entre púas de acero.

Las lagartijas temblaron en el sol del verano,

junto al pozo ya seco, este junio sin lluvias.

 

Este junio no es piedra infantil lo que silba en el aire.

No son pisadas de niños las que secan la hierba.

Este junio de asombro un ciego olor de muerte

toca con mano sorda, las puertas del espanto.

 

Este junio brillante el color de las hojas es más agrio

porque andamos con brío y entereza hacía lo oscuro,

hacía la plaza estrecha y sin salida de la muerte

donde el polvo levanta su estatura de héroe.

 

Este junio decente, este enlutado junio sin exámenes,

este junio de huesos y cenizas, de mesa y de metralla,

de joven vida cercenada y agónico deseo,

el soldado no duerme y los pájaros callan.

 

Opiniones

 

Mateo Morrison, Listin Diario

“Cuando el grupo literario La Antorcha, en su recorrido para conocer a todos los poetas del país llegó a la casa de Máximo Avilés Blonda, parecía descubrir una mina de la mejor poesía que existía en el mundo y que él cuidadosamente protegía como lo que era, un tesoro. Nos atrevimos a pedirle prestado las obras de Saint Jhon Perse y, con amabilidad nos dijo que Josefina su esposa, nos brindaría todo el apoyo logístico para que leyéramos durante todo el día las obras que quisiéramos, pero que no podía sacar los mismos de su biblioteca porque era como que un carpintero o un albañil comenzara a prestar sus instrumentos de trabajo. Fue un día inolvidable, porque Avilés era un conversador de primera magnitud y conocía la cultura, la historia y la literatura dominicanas, brindándonos una moralidad que nos abrumaba de información, no dichas con el rigor académico, sino con toda la informalidad que derrochaba su talento y su extraordinario nivel de conocimiento. Avilés es un poeta y dramaturgo de primera magnitud, y recibió ese reconocimiento en vida; a diferencia de otros poetas de su generación, nadie puso en dudas sus aportes a nuestra literatura. Don Héctor Inchaustegui Cabral, Manuel Rueda y otros, dejaron estampados en ensayos memorables los aportes de Avilés a través de sus obras: Poesía, “Trío”, 1957; “Centro del Mundo”, 1962; “Cantos a Helena”, 1970; “Del Comienzo, a la Mitad de la Vida”, 1976; “Los Profetas”, 1978; Teatro, “Las Manos Vacías”, 1959; “Teatro”, 1968. Un día, mientras me encontraba en la parte frontal de la Dirección de Cultura de la UASD, llegó con su entrañable amigo Teobaldo Rodríguez, para felicitarme por la resolución del Consejo Universitario, designándome para un nuevo período al frente del área de cultura de la Universidad del Estado. Aproveché para preguntarle por su salud, y me dijo que estaba “superando con la ayuda de Dios las pruebas a que estaba sometido”. Varios meses después, asistimos a Bellas Artes, donde la intelectualidad dominicana, sus familiares y amigos, masivamente decidieron hacerle un reconocimiento que se convirtió en despedida. Sus enseñanzas deben transmitirse a las nuevas generaciones, que no deben olvidar a quienes con su talento han consolidado las bases de nuestra identidad cultural.”

 

PANORAMICA DE LA POESIA ACTUAL EN LA REPUBLICA DOMINICANA

{fragmento}



VICTOR VILLEGAS
TEMAS LITERARIOS
CONFERENCIA DICTADA EN EL CENTRO DE ALTOS ESTUDIOS HUMANISTICOS
Y DEL IDIOMA ESPAÑOL SANTO DOMINGO, REPUBLICA DOMINICANA

A ella se olvidó decir que somos familia. ¿Tú me quieres como familia, no? Dílo, porque yo me siento muy orgulloso de ser familia tuya, ¿No?
Irene Pérez Guerra es hija de un pariente mío por el lado de los Leiva. Mi abuelo era de origen holandés, Leiva. Y, entonces, esas son las cosas de la vida, últimamente es cuando hemos tenido un contacto más directo. Así, es que ya tu sabes, tu sangre y sangre se unen en la poesía...
Bueno, es parado que voy hablar. Eso quiere decir que no voy a hablar mucho porque dentro de un rato, ya a mi edad, yo no puedo estar más de 15 o 20 minuto de pie. Quizás Emilio Ludovino Fernández que está aquí presente pudiera estar más tiempo de pie, una hora o dos, pues él es mucho más joven que yo, un año o dos menos. Pero, de todos modos vamos a hacer un esfuerzo para ser lo más breve, ampliamente, posible, porque el tema que yo voy a tratar sumamente importante.
Quizás yo no sea la persona adecuada llamada para desarrollar este tipo de tema, pero más o menos puedo ayudas en algo, siempre yo auxiliado por grandes maestros, especialmente por los que antecedieron a la “ Generación del 48”: Franklin Mieses Burgos, Mariano Lebrón Saviñón, Alberto Baeza Flores, y ese maestro de maestros que debemos todos preservar que es Antonio Fernández Spencer, un monumento nacional, que acaba de ganar el Premio Nacional de Literatura, y que todos debemos quitarnos el sombrero ante él.
El mejor homenaje que le podemos rendir a Antonio Fernández Spencer es leer sus obras.
Yo le pido a todos, y sobre todo a los jóvenes, que lean las obras de Antonio Fernández Spencer, especialmente las de Crítica y las de Ensayo, que van a aprender mucho, pero mucho acerca de lo que es la literatura y sobre todo de lo que es la poesía. Yo soy un ferviente admirador de él y lector de él, y por ello creo que puedo decir algo en esta noche.
El tema de hoy es una panorámica de la poesía contemporánea de la República Dominicana.
Comienzo señalando que poesía moderna, poesía contemporánea y poesía actual en lo mismo, son sinónimos. Esta manera de decir lo que corresponden a una literatura, siempre se ha producido en todas las épocas en la historia de la Humanidad. Es decir, siempre ha habido poesía contemporánea, poesía actual y poesía moderna, porque para los griegos era “ moderna” en aquella época; la tuvieron también los de la Edad Media. Era “ contemporánea” y era “ actual” en la Edad Media.. Lo mismo sucedió en la poesía del siglo XIII, y su poesía fue también “ moderna” y fue “ actual” y fue “ contemporánea”.
Lo mismo sucedió con el Barroco, con el Neoclasicismo y con otras etapas de la Literatura Universal. O sea, que puede prestarse a equívocos, pero exactamente, yo me voy a referir a la moderna, a la actual y a la contemporánea de hoy.